A través de cortes rectos, líneas limpias y una estética precisa, cada prenda está pensada para cumplir un propósito, sin excesos ni distracciones. Es una colección clara, ordenada y honesta, que no busca ser explicada, sino entendida.
Esta colección nace del alma de la ciudad de Madrid y de la pintura que mejor la supo retratar: la de Goya. Sus escenas costumbristas, sus luces y sombras, sus mujeres de mantón y mirada firme, han sido el punto de partida.